27 jun. 2009

Evolución del papel

Podemos definir papel como una hoja por lo general delgada, que se confecciona a partir de una pasta de fibras vegetales. Dichas fibras, a su vez, han sido obtenidas de trapos, paja y madera, para luego ser molidas, blanqueadas y desleídas cuando se las sumerge en agua.

En cuanto a la historia del papel, podemos remontarnos a los egipcios. Ellos escribían sobre papiros, a los cuales podían acceder gracias al tallo de una planta que se encontraba en abundancia en las zonas de la ribera del Nilo.

Por otra parte, en el continente europeo durante la Edad Media lo que se empleaba era el llamado pergamino. Éste consistía en pieles de cabra o de carnero

La evolución en las distintas elaboraciones derivó en lo que hoy es un producto casi emblemático para nuestra sociedad y, por supuesto, para nuestra cultura. Ahora se realiza el papel a partir de diversos sistemas, como el empleo de las fibras vegetales. Asimismo, la aparición del colorante permitió una bienvenida diversidad en la oferta tanto de los colores como de las texturas. Por otra parte, ahora es posible reemplazar estas hojas delgadas por materiales de carácter sintético, aunque esto no significa que estén perdiendo uso o popularidad en nuestra cotidianeidad.

Fabricación del papel Para la confección del papel se emplea, en primer término, una pasta que puede presentar distintas constituciones. Es decir, se puede elegir el tipo que se quiera emplear. Una de ellas es la de madera, que a su vez es llamada “mecánica”.

Lo que se logra es una pasta muy resistente cuyas fibras pueden llegar a ser bastante largas. A la misma se la emplea en la confección de cartones, sistemas de embalaje, entre otras cosas. En lo que respecta a la pasta química, ésta es utilizada cuando se quiere conseguir una muy buena calidad, y los pasos primigenios no varían demasiado de los de la pasta mecánica. Otras clases de pastas: de paja, de trapos y de recortes.

El segundo paso que podemos mencionar es el del encolado. Aquí lo que se hace es añadirle cola o pegamento a las hojas para prevenir que se corra la tinta cuando se escriba o se imprima. De este proceso depende la permeabilidad y se lo puede realizar o en la superficie o en la masa. Otro procedimiento es el de cargas, que son los productos en polvo a los cuales se los emplea para que el papel tenga cuerpo. Sin embargo, esto no es lo único que realizan. Pueden también disminuir notablemente el brillo, facilitar el lijado, aumentar los niveles de resistencia mecánica y los niveles del poder de relleno. Un último paso corresponde a la coloración, que consiste en añadirle a la pasta, colorantes orgánicos o minerales, depende siempre del papel con el que se esté trabajando.

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